CATALINA SOJOS (Cuenca, 1951). Premio Nacional
de Poesía Gabriela Mistral 1989. Premio Nacional de Poesía Jorge Carrera
Andrade. 1992, otorgado por el Municipio de Quito a su libro "Tréboles
Marcados". OBRAS PUBLICADAS: Poesía:
HOJAS DE POESIA, 1989, FUEGO, 1990,
TREBOLES MARCADOS, 1991, FETICHES, 1995, CANTOS DE PIEDRA Y AGUA, 1999, Segunda
Edición, 2008, LÁMINAS DE LA
MEMORIA, 1999, Prosa
poética: EL RINCÓN DEL TAMBOR, 2000. Ha publicado importantes libros de
literatura infantil. Está por aparecer ESCRITO EN ABRIL (ANTOLOGÍA PERSONAL) y
OBRAS COMPLETAS, Colección Poesía Viva, 2009.
Directora
del Museo de Sitio “Manuel A. Landívar” CCENA. Articulista de diario “El
Mercurio” de Cuenca.
LETANÍA
“amor meus, pondus meus”
SanAgustín
tu
cuerpo abanico
entre mis
sienes
tu
cuerpofrenda
tu
cuerpo savia
manando
leche desde los recovecos de sus últimas creaciones
tu
cuerpo sombra
pesada y áspera
contra mi sombra
piel
a piel
tu
cuerpo sed
tu cuerpo refugio
de crucifixiones
tu
cuerpo añicos
en las sílabas
rocas
tu
cuerpo sin contornos
sólo ecos
salpicando
el mío
sólo voces
espejo
tu
cuerpo espacio perfecto para mi cuerpo
FANGO
no
soportas al ser que llega desde dentro.
ese
mar repleto de preguntas.
la
calavera del martes trece,
los
sudores de antaño y el hielo presente.
no
soportas la ebullición de tus pensamientos
rojos,
cincuentones, desgastados.
no
toleras contemplar tu quijada bíblica
el
asno que llevas fuera, en esa piel gastada.
intentas
recuperar la máscara,
sin
embargo, inalterable y puntualmente
los
relojes se cierran a las cinco de la tarde.
luego
llega la noche y comienza el desvarío de su presencia.
entonces
ronronea como un gato,
con
la electricidad en tu pelambre ya nunca más felino.
y
se acurruca al otro extremo de la nostalgia
y
elucubras,
te
vas entre las sábanas y el sueño.
te
acabas,
pagas
la penúltima cuota de tu muerte,
sabiendo
que no es prematura
y cuelgas rota
en
aquellas agujas que el tiempo te marcó,
junto
a las soledades.
DANZA
así
con un golpe de
fresas estrujadas
tu mirada en mi
boca
con el fuego latiendo
en el desvelo
las yemas de tus
dedos
con enjambre de
chispas en el pulso
mis manos en tu
pelo
con la misma
ingenuidad de las raíces
mi cuerpo
crepitando
en el árbol de
tu cuerpo
VI
palabra a
palabra lo llamaron.
mi cuerpo pasó
arrastrado por sus muchos amores.
al fin el lago
había abierto un dique para mi desvarío.
CANTO DE
LA
EXTRANJERA
cuando no estés
habrán de quedar
las calles huérfanas
mi sombra
buscará
preguntas en los
aleros
tus ojos
transitorios
no servirá de
nada
huir del pánico
y su olor
tu nombre
llenará de mármol mi garganta
ECLIPSE
en la silla de
ruedas prepara su infusión.
no sabe que el
sol decidió su muerte.
la muchacha se
levanta debajo de la piel enferma.
suavemente
empuja sus cien años en anillos de luz.
la anciana se
mira caer
danzan su último
vals.
CANTO TERCERO
soy la que habita esta
ciudad sin mar y escribo
con el polvo de sus
cúpulas
cuenca llueve hacia
adentro
y eleva señales
embriagada y sonámbula
con su karma de soledades
anuncia sus aldeas
flotantes
sus dioses desplazados
su lágrima en la memoria
he bebido contigo el frío que rezuma en los canastos
deja que te ame más allá
de los límites
las mujeres se alejan
amamantando palomas
llevan el rostro dorado
y la retama
los ríos
han llenado de nombres su
camino
hemos ido juntas por las
calles
con la risa quemándonos
los pies
y
fuimos bajando
escalones
escalones
lluviosamente peregrinas
hasta tocar el musgo de la ciudad dormida
cuenca
es un
paisaje que se abre siempre en el mismo sitio
te escribo
desde mi miedo
de pronto
tu mirada se recuesta en
sí misma
y ya no es fruto
pájaro
o
espejo
¿sobre qué lado de la
angustia cayó mi corazón?
soy
la que habita el dolor
que se eleva
para decir adiós a las
aves
ESCRITO EN ABRIL
tú
eres eva
aquella
que alimenta la pérdida total;
la
imposeíble;
tú
eres adán
que
hace nacer su rostro de dormido;
poseso,
imperturbable, inmóvil;
al
fondo de ti corren los hijos sin memoria;
aquellos
que no recuerdan su muerte voluptuosa
y
despiertan en el lugar del amor
tú
eres babel y delfos;
pitonisa
de la primera confusión y del único desamparo;
eres
leda y el cisne entrelazados más allá de tu nombre;
eres
el cuerpo que se resiste al gris.
tu
oficio es conjurar y exorcizar;
contra
ti las palabras y lo que queda del silencio
VARIACIONES SOBRE UN TEMA
DE CAVAFIS
Con qué desmayo
recogiste
uno de tus cabellos
extraviados
en la lujuria
mientras
- sabías -
esperaba
el próximo turno
sin
embargo cuánto darías
por
volver hacia aquel lecho
y
que las monedas te recobraran
la
Alejandría
perdida
TRES MUJERES
PRIMERA
VOZ
al
ángel que robamos
se
le ha caído la arcilla que cubría su corazón.
ángel
de madera no ha sido capaz de vencer el paso del tiempo.
lo
tengo frente a mi cama
y
sus mejillas, las rosas de sus senos, su ombligo
contemplan
las polillas en mi cuerpo.
SEGUNDA
VOZ
existe
una diosa en el rescoldo de la llama.
la
miro y huye quemándome las pestañas.
arde
y crepita aquella que se hechiza a sí misma
con
la luna llena.
los
animales giran a su alrededor.
veinte
y ocho círculos marcan el laberinto.
como
un trazo obligado de la belleza
mírame
en el cuerpo de la noche muerta.
TERCERA
VOZ
jamás
olvides las marcas de tu epitafio en la arena
ARENA
cuando
el hombre llegó me ofreció un ramo de rosas,
yo
deseaba un espejo; me negué a aceptarlas.
sonrió
y se marchó en silencio.
pasaron
seis meses hasta que apareció con un violín,
yo
deseaba unaesfera; me negué a
aceptarlo.
sonrió
nuevamente y se marchó en silencio.
anoche
volvió, me entregó una espina.
la
acepté silenciosamente,
entonces
el hombre se deshizo delante de mis ojos atónitos.
ahora
cargo mi espejo, mi espacio y mi espina
pero
sigo deseando la arena de su cuerpo
que
desapareció con la última ofrenda.
MILONGA
y
dijo ella:
todo
penetra en mi, hecha raíces,
la
sombra que devora mi garganta,
se
claro de sol entre la niebla,
la
muerte desgranándose en la selva.
todo
provoca mis concavidades,
el
recuerdo que yace inerme entre los muslos,
la
caída del agua.
soy
una virgen encendida que oficia lunas negras,
abre
mi tiempo, toma las llaves de mi reino,
sé
imagen que colma y seré toda espejos.
él
avanzó tres pasos
y
la noche creció más allá de sus manos.
ES EXTRAÑO HABITAR EN UN
ÁNGEL
desacostumbrar
al cuerpo de señales
no
seguir practicando los ritos y las voces
empezar
a pensarse como ese que noera
asistir
a la diaria ceremonia
desasida
de los gestos
y que en
ese espacio recién inaugurado
un
hilillo de voz
te corra
por las sienes
UMBRAL
a
la primera palabra le ofrecimos un poncho de espóndilos