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2010

Hugo Jaramillo Muñoz
María Fernanda Espinosa
Eloy Sánchez Rosillo
Isla Correyero
José Luis Díaz-Granados
Antonio Correa Lozada
Vilma Tapia Anaya
Malú Urriola
Mario Meléndez
Margalit Matitiahu
Margarito Cuellar
Víctor Cabrera
Carmina Estrada
Victoria Guerrero Peirano
Augusto Rodríguez
Ulises Estrella
Carlos Garzón Noboa
Carmen Inés Perdomo 
Nelly Córdova Aguirreo 10]>
 
 
 
EFRAÍN BARTOLOMÉ
 

 

foto efrain bartolome

Fotografía: Guadalupe Belmontes Stringel

 (México, Ocosingo, Chiapas, 1950). LIBROS: Ojo de jaguar, Ciudad bajo el relámpago, Música solar, Cuadernos contra el ángel, Música lunar, Partes un verso a la mitad y sangra, y Fogata con tres piedras, entre otros. Su obra ha sido reunida en los volúmenesCol. Lecturas Mexicanas del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México, 1994; OFICIO: ARDER, Obra poética 1982-1997, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1999; y EL SER QUE SOMOS, Antología poética., Editorial Renacimiento, Sevilla, 2006.  DISCOS: La palabra del poeta Efraín Bartolomé y Efraín Bartolomé: Música lunar (La voz del poeta y el canto extático de los Derviches). PREMIOS: Premio Ciudad de México, Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, Premio Carlos Pellicer para obra publicada, Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen; Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines. DISTINCIONES: Recibió en 1998 el Premio Chiapas de Arte, máxima distinción que concede el Gobierno del Estado de Chiapas a sus artistas. El Gobierno de la República le otorgó en 1994 el Premio Nacional al Mérito Forestal y de Vida Silvestre. En 1999 recibió la Ledig Rowohltla Landeshauptstadt Münchenla Primera Cumbre Poética Iberoamericana en Salamanca, España. Pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte. Hay traducción de poemas suyos al inglés, francés, portugués, alemán, gallego, árabe, náhuatl, maya peninsular y esperanto. AGUA LUSTRAL, Poesía 1982-1987, Fellowship en Suiza. En el 2001 recibió en los Estados Unidos el International Latino Arts Award. En el 2002 fue elegido Stipendiaten por Kulturreferat, en Alemania. En 2005 representó a México en

 


INVOCACIÓN

 

Lengua de mis abuelos   habla por mí

No me dejes mentir

No me permitas nunca ofrecer gato por liebre

sobre los movimientos de mi sangre

sobre las variaciones de mi corazón

 

En ti confío

En tu sabiduría pulida por el tiempo

como el oro en pepita bajo el agua paciente del claro río

 

Permíteme dudar para creer:

permíteme encender unas palabras para caminar de noche

 

No me dejes hablar de lo que no he mirado

de lo que no he tocado con los ojos del alma

de lo que no he vivido

de lo que no he palpado

de lo que no he mordido

 

No permitas que salga por mi boca o mis dedos una música falsa

una música que no haya venido por el aire hasta tocar mi oreja

una música que antes no haya tañido

el arpa ciega de mi corazón

 

No me dejes zumbar en el vacío

como los abejorros ante el vidrio nocturno

 

No me dejes callar cuando sienta el peligro

o cuando encuentre oro

 

Nunca un verso   permíteme insistir

que no haya despepitado

la almeja oscura de mi corazón  

 

Habla por mí   lengua de mis abuelos

Madre y mujer

 

No me dejes faltarte

No me dejes mentir

No me dejes caer

No me dejes

No.

 

 

CIELO Y TIERRA

 

Y las aguas de Arriba amaron a las de Abajo

y eran las aguas de Abajo femeninas

y las de arriba masculinas...

 

¿Has oído, amada?

 

Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo

Tú eres el lecho de los ríos y el asiento del mar

y el continente de las aguas dulces

y el origen de las plantas y de los tiernos o duros o feroces animales

de pluma o pelo o sin pluma ni pelo

 

Yo soy la lluvia que te fertiliza

 

En ti se cuecen las flores y los frutos

y en mi el poder de fecundar

 

¿Has oído, amada?

 

Nuestro lecho es el Universo que nos contiene

 

¿Has oído bien?

 

Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo

Y mi amor se derrama sobre ti como la lluvia

o como una cascada que cae del sol

rompiendo entre nubes como entre peñascos

y entre los colores del arco iris y entre las alas de los ángeles

como entre las ramas espesas de una vegetación inverosímil

 

Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo

¿No lo escuchas?

 

Y aunque digas que sí

tal parece que no porque ahora     Tierra

cabalgas sobre mí (en el lecho que es el Universo)

y eres tú el Cielo y tu amor se derrama sobre el mío

como una lluvia fina

 

Y yo era la Tierra hasta hace unos instantes pero ya no lo sé

porque hemos girado y descansamos sobre nuestro costado

y los dos somos Tierra durante unos minutos deleitosos

 

Y ahora estoy de pie con los pies en la tierra y los ojos en el cielo

y tú no eres ni Tierra ni Cielo porque te hago girar

con los muslos unidos ferozmente a mi cintura

y eres el ecuador o yo soy el planeta Saturno

y tú eres los anillos que aprendimos en la escuela

y giras

 

Y ahora somos Cielo los dos y volamos

elevándonos más allá del Universo

 

Y en lo más alto del vuelo algo estalla en nosotros y caemos

vencidos por la fuerza de nuestro propio ecuador que se ha quebrado

 

Pero seguimos siendo Cielo aunque yazgamos en tierra

Derrumbados en tierra pero Cielo

Tierra revuelta y dulce pero Cielo

Cielo vencido cielo revolcado pero Tierra

Pero Cielo.

 

 

EL ORO MÁS PULIDO

 

Cada vez que le descubro a mi mujer un gran poeta

y la convenzo con mi entusiasmo y mi memoria y mi alegría

y ella lo lee y lo nombra y lo disfruta

arde mi corazón con unos celos miserables

 

¿Por qué se me adelanta ese canalla?

¿Por qué escribió los versos que yo pude escribir

si acaso el tiempo    el mundo    el improbable azar...?

 

¿Por  qué?

 

Y me pongo a sufrir largos minutos sintiendo como ortiga por dentro

mientras ella recuerda o cita o pronuncia en voz alta

los versos    las imágenes    el oro musical que yo le convidé

 

Y me arrepiento de haber puesto en sus ojos

de haber puesto en su alma

un rival que  (¡afortunadamente! dice el lado egoísta de mi corazón)

ya está muerto o ya es muy viejo o vive en un país tan lejano

o no habla nuestra lengua

 

Pero pasan los días

y no puedo dejar de poner en su alma

una nueva ración del oro más pulido del espíritu humano

Porque a pesar del vidrio molido de mi resentimiento

¿cómo podría ofrecer a mi amada

un manjar menos rico

una mesa más pobre

unos enclenques versos tartamudos o sosos?

 

Y me pongo a sufrir otros largos minutos...

 

Luego todo se aclara

y me siento más santo por el resto del día.

 

 

 

 

 


EL CALDITO

 

Cuando el Fuego ama al Agua,

y la acaricia, la enciende y la calienta hasta la ebullición,

nace un producto nuevo

que integra a los amantes en alquímica unión

y  al que nombramos caldo.

 

Trabajé todo el día,

labrando en una piedra una vasija blanca,

y después me dormí.

 

Ella ofrecía en el sueño una escudilla de oro.

Me miraba

       de lado

con la risita aquella que electriza

mi corazón.

 

Usó un diminutivo: el caldito. 

 

Era algo así como una despedida.

 

Sonreía

con la mitad del rostro

ensombrecido por la cabellera.

 

Ella me interrogaba.

 

Yo temblaba.

Pero sabía en el sueño todas las respuestas

que en vigilia no sé:

 

¿En el caldo se integran...?

Agua y Fuego.

¿El caldo de los ojos?

Las lágrimas: alegría y dolor.

¿El caldo de la boca?

La saliva: placer y excitación.

¿El caldo de la Vida?

La sangre: caldo del corazón.

 

Se acercó satisfecha.

Extendió para mí su escudilla de oro

y desapareció.

 

Su voz ardía suavemente en el aire:

"Yo te dejo el caldito de mi sexo

para que duermas bien".

 

Entonces desperté.

 

Escucho el timbre de la diosa alada

que reina en Sirenusa.

 

Por mi espalda se mueve el dedo de la Musa.

 

En la sombra me mira el rostro de Medusa.

 

No he vuelto a dormir bien.

 

 


DE PELOS

 

Despierto de la siesta sabiendo que he sesteado sobre prados lejanos

El sol entra a mi cuarto por la hermosa ventana del poniente

La Hembra cose

Viste una saya negra

Ha recogido su larga falda

sobre la desnudez brillante de sus muslos abiertos

que toman aire y sol

 

La seda negra acaricia sus caderas con lujuria animal

No lleva bragas

 y puedo ver su mata de pelo ensortijado

ennegreciendo más la sombra de su pubis

Ha puesto contra el sol su cabellera

y tamiza en lo negro el pulcro oro solar

 

Tiene los labios rojos prodigando esplendor

Huele a coco y a tierra y a territorio húmedo

 

Hundo los ojos en su cabellera

Hundo los ojos en su abundante mata ensortijada y negra

Veo sus ojos soñando contra el sol

y en mi caldeada sangre de mamífero

responde

    un espeso animal:

le brotan pelos a mi hombre profundo

--a mi cabrón más íntimo--

que me pone de pie

y me muestra el camino

 

"De cacería" me digo

mientras palpo mi mazo    recojo mi arco

y aliño mi carcaj

 

Voy sobre su pelambre bipartita

con paso bruto sobre la maraña

 

Me guía el olor

 

Me detengo y apunto

 

No fallaré:

la flama de sus labios señala el objetivo.

 

 

TROZOS DE SOL

 

La tempestad ha comenzado a grabar su nombre sobre el polvo.

 

Tengo hambre, tengo dolor, tengo tristeza,

tengo un deseo profundo de confundirme con el mar,

de integrarme a la piedra,

de perderme en el aire podrido de la ciudad.

 

Quiero tocar la fuente del rayo.

 

He visto la luz postrada.

 

He visto sonrisas para estrangular.

 

He visto una flor roja en la sien del Enemigo.

 

Sé bien que la Mujer, viendo hacia atrás,

alcanza a ver más lejos hacia adelante.

 

Lo sé bien: una mujer desnuda

hace brotar un dios en cualquier miserable.

 

Al pie de un cerro cruel

hay una piel colgando de un árbol espinoso:

alguien sube a ofrendarse para glorificar tu nombre, oh Diosa.

 

Un día me dio por escuchar los ruidos de la noche.

 

Por eso estoy aquí.

Miradme: desolado.

Una ele nomás y heme aquí: desollado.

 

He soñado.

 

Sueño que una soberbia estrella de diamante quema mi corazón.

 

Sueño en caer.

Sueño una lenta noche precipitándose conmigo

hasta la boca del Infierno.

Hasta la última roca desolada.

 

Soñé que mi corazón era mi Madre.

Soñé que mi cerebro era mi Padre.

Soñé que mi mujer era la Noche.

Mi hermana era la Muerte.

Mi corazón oscuro era el Viento del Sur.

 

Por eso pude alimentar el día.

 

Por eso tengo el corazón deshilachado. (Altura, Madre, Altura!)

 

Por eso arrojo estos poemas al crepúsculo:

trozos de sol,

como monedas sucias.

 


 


 



 
 
 
 
 
 
 

AUSPICIOS