Nació en Bogotá en 1974. Poeta, periodista, profesor de literatura y
divulgador cultural. Actualmente es codirector de la revista de poesía Golpe
de Dados, profesor y coordinador de eventos literarios en el Gimnasio
Moderno y miembro del comité organizador del Festival de Poesía de Bogotá.
Ha publicado los libros de poesía Las voces del fuego (1995), La Casa del viento
(2000) y Hospedaje de paso (2004). La Universidad Externado
de Colombia publicó una antología de sus poemas con el título Álbum de los
adioses (2006) Además es autor de las antologías Oscuro es el canto de
la lluvia (Antología de una nueva poesía colombiana, Alianza Francesa /Casa
de Poesía Silva, 1997) e Inventario a contraluz (Antología de nueva
poesía colombiana, Arango Editores, 2001), entre otras.
Es coautor de El amplio jardín (Antología de poesía joven de
Colombia y Uruguay, Montevideo, Embajada de Colombia en Uruguay /Ministerio de
Educación y Cultura de la
República Oriental del Uruguay, 2005).
NOTICIA DEL HAMBRE
Me habita el hambre. Y todos me lo
dicen.
No es el miedo ni la duda
apenas un ritmo intacto que no toca con
su sal la orilla.
Es el hambre, quizá un leve testamento
o esta insistencia en destruir la casa
y renovar la piedra en sueño.
Es poco lo que recuerdo de mi a esta
hora, el disperso,
el que a la intemperie es un poco de
hierba,
una palabra sin traje con olor a otras
tierras
y que mira con cara de extranjero todas
las prestadas alegrías.
Llega el hambre con su mismo azar y su
idéntico augurio.
La lluvia está debajo de la carne
y pocas cosas recuerdan al viejo amor
que ya no cuenta.
Es el hambre. Y todos me lo dicen.
No es el leve testamento ni la tristeza
de las noches.
No es la poesía
ni la música que traduce el tiempo.
Un poco de hambre
y el cansancio de llenar la estantería
de ausencias.
SUENAN TIMBRES
Homenaje
a Luis Vidales
Golpean, llaman.
Suenan timbres en la casa.
Alguien busca algo a horas imprevistas.
Serán de la oficina postal
o los mormones ofreciendo Biblias
Algún extranjero despistado
o el mendigo que viene por su ración de
pan.
Será la vecina que quiere hablar sobre
la carestía
o su esposo el prestamista a cobrar los
intereses.
Quizá el plomero
o la gitana a pronosticar malos días,
extrañas pestes y fuertes infecciones.
Quién golpeará a esta hora inoportuna.
No es el amor,
no es el hijo, ni mi padre.
Seguro será la muerte y el ropavejero
que vienen por mi cuerpo con su derrota
o el casero a desalojar,
que es lo mismo.
CORRESPONDENCIAS
Ella me envió su foto
en el volcán del Himalaya.
Suya era toda la nieve y las cumbres.
Me envió fotos en una calle de Praga con
una anotación:
“Las calles de Kafka, Holan y Hrabal no
dejarán de pertenecernos”
y retratos en mercados de Estambul y
Madagascar.
Llegaron postales de la sagrada Moscú
la
Catedral
de San Basilio, el Kremlin y el Café Pushkin.
En San Petersburgo recordó en el
Hermitage
mi triste afición por la pintura.
Razones que no olvidó mis versos en Pere
Lachaise
ni en
la Avenida Corrientes
ni en Constitución.
En la servilleta de un Pub de Dublín
líneas de Joyce y Yeats
Se me pasó la vida recibiendo postales,
retratos y razones
desde que me dejó con este frío
las nieves perpetuas de mi vida
desde aquella última vez...
ÁLBUM DE LOS ADIOSES
¿Qué sastre tejió estos cuerpos que nos
visten de vida
remendados con lágrimas equivocadas
y cosidos con paños y parches de un
viejo almacén de baratijas?
¿Cuál fue ese sastre que tomó las
medidas
y con su dedal y aguja cosió los botones
de las secretas costuras y cicatrices
del cansancio.
y climas repetidos en la áspera estación
de la piel?
¿Qué extrañas prendas nos visten de vida
tejidas a la medida exacta de cada sed,
de cada hambre,
del afán disperso de todos los
comensales
que aguardan el agrio cereal del
fracaso?
¿Y quién cosió los colores desconocidos
al corazón?
¿Quién sabe como es el amor que vive
debajo de estas ropas?
¿Acaso fue Dios con su bata de cirujano
enseñando el antiguo oficio de extraer
costillas?
¿O fue aquella muchacha cuando me sonrió
en su día libre del paraíso?
JAZZ DEL SOLITARIO
“La moneda cayó por el
lado de la soledad”
Andrés Calamaro
El día de la creación
tendré semillas tuyas entre mis manos
y te dispersaré en el fértil territorio
de cielos abolidos
o en la voz que persigue otras luces,
otros fulgores.
Busca entonces la dirección de la guerra
no importa que tu ausencia sea del
tamaño de la muerte
te buscaré al otro lado de la noche
cuando regresemos de estaestación de adioses que es la vida.
INUTILIDAD DEL OFICIO
Cuánto se ha sacrificado para escribir
estas líneas
cuántos pesares y melancolías
para asumir con dignidad la ruina y el
abandono
y sobrevivir a la tragedia.
Y siempre habrá poesía
pero volveremos a las mismas y repetidas
palabras
todos los temas están dichos
y habrá que repetir en cada verso
ritmos ya entonados, amores y muertes ya
cantados.
Cuánto sacrificio para escribir algunas
palabras de basura
cuántos sismos interiores.
Para que no las lean, se burlen o no
aplaudan en un recinto.
PEQUEÑO NOCTURNO
¿Ese temblor que pasa es la vida?
¿Y
ante qué soledad es que hoy canto?
No
sé de dónde provienen esos ruidos que en la noche asustan:
la
caja de fósforos
las
cosas que se cambian de lugar y no aparecen.
Suponemos
que todo esto es el mundo
enormes
colecciones de tristezas, llaveros y estampillas de mares lejanos.
Es
acá donde sucedo
sin
aduanas ni requisas
ni
adioses a destiempo.
RETORNOS
No creo en retornos
pero este amargo corazón de casas viejas y calles rotas
late en cada regreso
sin gestos ni ademanes
y sabe que el mundo es un mal lugar para llegar
Y se regresa a escribir un poema que trate de una muchacha en un aeropuerto
que espera un avión de quién sabe dónde
o escribir sobre la carta que nunca recibí aquel sábado
escuchando el viejo casette con mis nostalgias favoritas
o sobre los versos robados a Salinas, Borges, Walcott
y las tardes de sol en el estadio de fútbol
No creo en los regresos
pero este seco corazón de otros días canta a destiempo
sobre el cielo que quema el nombre que una mujer que amé
No creo en retornos
pero mi vocación de viajero hace, que siempre que parto hacia la intemperie en
el mundo
deje, como en mis días de boy scout, piedritas y migas de pan
para no perder el camino de regreso a tu cuerpo.
LOS ADIOSES
"Y
solo puedo contar mis tristezas y recuerdos
Como un mendigo cuenta sus monedas en invierno" Jorge Teillier
Hubiera podido obsequiarte
aquel cine donde vimos
Notting Hill y American Beauty
Hubiera querido regalarte los hoteles donde nos escondimos.
Me hubiera gustado ser el dueño del café en que nos despedimos
donde escuchamos tantas canciones que hoy son un soundtrack de nuestras vidas.
Y no hubo obsequios.
Y puse el cielo sobre tu cuerpo y lo volviste viento
puse el viento sobre tus ojos y lo volviste sueño
puse sueño en tu silencio y lo volviste noche
y esta noche no hay cielo, viento y sueño
que conviertan mi corazón
en una luz donde retorne el amor
Y es por este amor lejano y verdadero
que las palabras tienen música sobre el papel que nadie canta
como quien golpea durante horas una casa abandonada
como quien patea latas vacías en el corazón.
EL REGRESO
Regresar de los viajes
con la urgencia de quien ha conocido
la única moneda de la muerte,
contemplar los libros regados en el
piso,
rastrear y limpiar los discos y los
afiches de antiguos festivales.
Sacudir los muebles
y saludar de mala gana a los vecinos que
no nos han extrañado,
abrir la revista que quedó inconclusa en
la mesa de noche
y saber que otro amor la releyó.
Regresar de los viajes
y acomodar los souvenires y las postales en un lugar
que no ha sido preparado para ellos.
Reacomodarse y organizar la pobreza en
las gavetas,
Y trastearse como el amor, siempre de
afán.
Se ha cambiado tantas veces de casa, de
gustos, y de vida
queya se aprende a respetar a los viejos inquilinos.
Ante el cansancio hacerse un lugar entre
la gente,
saber que se estorba, que solo ebrios
nos quieren los amigos.
La vida cierra las persianas
Y uno no se encuentra con su cuerpo,
acostarse a contar las nuevas
cicatrices,
desayunar con la nostalgia de los
rostros dejados
yen soledad sabersomos algo
incompleto a la deriva,
una larga temporada baja a la que
siempre se retorna
A ALGUIEN DEBES AMAR
A alguien debes amar:
Al montón de ruinas que te rodean
a las sirenas que anuncian la guerra
a las parentelas que te narran historias
del rencor
y luego te cobran la expulsión del
paraíso.
Ama a las mujeres, a todas,
a la desconocida
a la del rostro perfecto
a la contrahecha y jorobada
a las que se alejan con sus maletas
intactas
a las siempre ajenas
Seguro el amor un día tendrá su exacta
receta
y sabremos por qué la bruma se quedó a
la intemperie
de los besos perdidos y los abrazos
nunca dados
y por qué la risa parece algunas veces
un saco prestado
que nos queda grande y nunca nos encaja
que huelea pieles extranjeras en sus bolsillos.
Se debe amar con sus múltiples heridas
y su inventario de hemorragias y lentas
convalecencias
no se debe temer a sus papeles quemados
ni a sus amuletos y talismanes de cada
cita
ni a los sollozos que dejaron vacía la
alcoba el último día.
A alguien debes amar cada instante de la
vida
y regresa amarrado a un pedazo de
estrella.
No demores la llegada del albaa estas tierras.
Es un duro oficio y raro asunto este del
amor
pero tomahoy muchos apuntes para el gozo
que la mañana que hoy ves frente a tus
ojos
hace siglos está detenida en la misma
cuenca
esperando
con el mismo afán de las palabras
a la hora de llegar al cuerpo.
A Juan Felipe Robledo y Catalina González Restrepo