Nació en
Guayaquil en 1959. Estudió literatura en la Universidad Católica
de Santiago de Guayaquil, literatura comparada en Emory University de Atlanta,
y literaturas hispánicas en la State University of New York en Stony Brook, donde
se doctoró. Formó parte de los talleres literarios Sicoseo y de Miguel Donoso Pareja. Ha publicado los libros de
poemas Cuchillería del fanfarrón (Guayaquil, Casa de la Cultura, 1981), De nuevo
sol, abajo y frío (Quito, El Conejo, 1992) y A medio decir (Quito,
Seix Barral, 2003). Desde 1992 trabaja como profesor en la Universidad Andina
Simón Bolívar, en Quito, en la que actualmente es Director General Académico.
Mantiene una columna de opinión en diario El
Universo de Guayaquil y en la revista Capital
de Quito. Sus poemas han aparecido en antologías preparadas, entre otros, por
Jorge Velasco Mackenzie, Jorge Boccanera, Miguel Donoso Pareja y Jorge Enrique
Adoum. En 2009 publicará un libro acerca del alcance cultural de los
modernistas ecuatorianos.
ESCRITURAS POR VENIR
´
para Maritza
Poco tiene que
decir el que mucho publica.
[me lo dijo Santiago Páez]
à
La más
perfecta expresión de la incomprensión humana
la vega
donde recalan plácidos los sueños que sosiegan
tocas
el timbre con la firmeza del salto de una atleta
te
descuelgas salva de una tarabita que burla el precipicio
al
caminar brillas y tus destellos llegan hasta el sótano
cuando
te ríes vibras y tus ondas anegan la racionalidad
si te
vas el tiempo empieza a dar vueltas hacia atrás
tu sabiduría
es dorada piel que pasa electricidad que no desgarra
sabes
ser y estar en el momento en que se vierte la cascada
de
tarde al amanecer de día en la madrugada en el ocaso
la
visión nocturna del animal que descubre la fuente del placer
el
choque de la piedra que saca chispas al basalto que se enfría
el agua
de la ducha que bautiza la materia que ha sudado
porque
me quiero prender de todas las partes de tu cuerpo.
◊
Cuando debo tomar decisiones cruciales, trato de emular
alguna situación que haya leído. A veces parezco un poco lento porque el acto
que para ti quiero repetir es copiado de La
vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy, y, dado lo voluminoso del
tomo, me cuesta dar con la escena que duplicaré.
à
No
permaneces a mi lado, pero rondas por aquí.
Por
eso escribo: para irme lejos y provocar
el juicio del
que carezco de noche en que solo duermo.
◊
Una vez a la semana voy a la tienda de los deliciosos
enrollados de canela a sustraerme unas cuantas servilletas, pues he descubierto
que son magníficas para limpiar los lentes antirreflejos. Seguramente son
importadas, pues no dejan pelusa alguna, como sucede con algunos papeles u
otras servilletas de fabricación nacional. La operación exige el máximo sigilo,
pues podría quedar fosilizado si alguna vez llegas a preguntarme por qué me
llevo las servilletas sin comprar un solo panecillo.
à
Si
cambio las sábanas
es
para impedir que el aire oxide
las huellas de
tu paso por la cama.
◊
Mi gusto por los m&m se ha ido incrementando con la
edad. En horas de trabajo me acomodo lo mejor que puedo y empiezo a saborear
una por una las pastillas. Las azules me hacen habitar tu cuello y tu nuca; las
verdes me transportan al día en que luciste un pantalón de bayeta; las
anaranjadas me recuperan la danza de las caderas en tu andar; las rojas me
llevan a la región de pliegues y humedades en que existes en condición
nocturna; las de color chocolate me conducen al clima benigno que siempre
impera en tu boca. Una vez encontré una gragea blanca. Ese día nos quedamos en
casa mientras en la oficina no podían ser resueltos los asuntos importantes.
à
Si
me ven que me duelo no hagan caso
es
sólo un ejercicio de rutina para investirme de mí mismo.
Si
me ven que flaqueo en la palabra
no
se desesperen porque ya vendrá un día en que el callar me determine.
Si
alguien observa que cuando hablo nada digo
no muevan ni un centímetro la cornisa en la que me
equilibro, soñoliento.
[Tomado
de Guaraguao: Revista de Cultura Latinoamericana (Barcelona), no. 28 (verano
2008)]