Suscribite a nuestros boletines informativos, invitaciones, pases de cortesía y sorteo de entradas.

2010

Hugo Jaramillo Muñoz
María Fernanda Espinosa
Eloy Sánchez Rosillo
Isla Correyero
José Luis Díaz-Granados
Antonio Correa Lozada
Vilma Tapia Anaya
Malú Urriola
Mario Meléndez
Margalit Matitiahu
Margarito Cuellar
Víctor Cabrera
Carmina Estrada
Victoria Guerrero Peirano
Augusto Rodríguez
Ulises Estrella
Carlos Garzón Noboa
Carmen Inés Perdomo 
Nelly Córdova Aguirreo 10]>
 
 
 

FERNANDO CAZÓN VERA

retrato fernando cazon vera

 

 

Nacido en 1935. Periodista y editor de periódicos y revistas. En la actualidad es columnista de los diarios Expreso y Extra, de Guayaquil. Ha publicado los poemarios:  Las canciones salvadas, El enviado, El extraño, La misa, La guitarra rota, Poemas comprometidos, El hijo pródigo, El libro de las paradojas, Este pequeño mundo, Cuando el río suena, A fuego lento, Este amor también llamado muerte, Del amor solamente, El cuento del gallo pelón (poesía infantil),Relevo de prueba y La sombra degollada. Ha recibido varios premios en concursos de poesía: En 1952 y 1953, ganó los Juego Florales Vicentinos; en 1954, el Festival Universitario de las Letras; en 1966, el Primer Concurso Nacional de Poema Mural; en 1976, el Premio Unico de Poesía en el Concurso Nacional de Literatura convocado por la Universidad Central con motivo de su Sesquicentenario. Ganó en España el premio "Conrado Blanco". El Municipio de Guayaquil lo condecoró por dos oportunidades con la presea de oro "Al Mérito Literario". Recibió la Lira Poética de la Asociación de Periodistas Guayaquil. La Matriz de la Casa de la Cultura Ecuatorianala Casa de la Cultura por dos oportunidades. Profesor universitario durante 15 años. Ha participado en encuentros culturales, como invitado y expositor, en México, La Habana, Medellín y Caracas. publicó una extensa antología su Obra Poética (1958- 2000), en la colección "Poesía Junta", que incluye a los poetas contemporáneos más notable del Ecuador que han publicado obra lírica luego de la generación "Madrugada", es decir desde comienzos de los años cincuenta. Fue Presidente del Núcleo del Guayas de
 



MANICOMIO

 

Los locos se graduaron

de napoleón el uno

la más bella de Ofelia

y el orate mayor

llegó a ser general

después de derrotar

a sus molinos

 

el más humilde se gradúo de perro.

 

Otro llegó a ser nube

para poder besar a la jirafa.

 

Pero, cosa rara,

habiéndolo podido

 

nadie quiso ser Dios.

 

 

LOS AMANTES DE SUMPA

 

donde están las memorias de ese beso

que había anundado amante con amada

dónde los fuegos de esa llamarada

que armó el amor con sus presuntos huesos

 

solo quedan las sombras desterradas

sobre los viejos muros del regreso

y el instante crucial que quedó preso

en la perpetua cópula sagrada

 

pero en la sucesión de sus dos vidas

se hizo el silencio    el llanto     las heridas

se hizo la luz    la soledad    el viento

 

y allí está m  desde entonces    contra nunca

ese deseo de la carne trunca

que hizo la eternidad en un momento

 

 

LA LOCA DE LA CASA

 

Angelina, la loca de la casa

en los relojes anda a contravía

rescatando las horas y los días

del tiempo que se atrasa

 

a pie recorre toda la semana

va pisando las nubes con su vuelo

de ángeles desahuciando el mismo cielo

de muertes la campana

 

Angelina no sabe si está loca

usa y desusa la cordura ajena

busca vampiros en la luna llena

sirenas en las rocas

 

para incendiar el vuelo de las aves

le presta al sol su interminable fuego

y por llegar al reino de los ciegos

va quemando sus naves

 

Angelina no sabe si está muerta

o si la vida se la están prestando

y no sabe el por qué no sabe cuándo

cierra la última puerta

 

en su cabello llorarán las nubes

galopará un caballo por su dueño

y con el humo que no tiene dueño

a lo inefable sube

 

Angelina la bella demente

piensa que ha comenzado un largo viaje

y al desatar de nuevo sus cordajes

fuga a contracorriente

 

y porque el corazón se le hace viejo

y ha perdido otra luna en su mirada

alguna vez regresará a la nada

entrando en el espejo

 

 

HARA KIRI

 

el samuray derrotado

se hace el hara kiri

 

como, si en realidad,

se masturbara

sensualizado por la muerte

 

es su único sexo

la ya depuesta espada

 

el semen final

su estéril sangre

 

ah, esa horrible humillación

de la victoria ajena

 

que por cambiar de mano

lo ha dejado impotente

 

NARCISO

 

Narciso dejo   entonces   su rostro enamorado

sobre el charco o el lago   sobre el mar o el río

miró al fondo del agua como en un extravío

si ya no era el amante que se sentía amado

 

tal vez fue solo un sueño lo que había mirado

en aquel territorio por cercano sombrío

que del invierno cruel al más ardiente estío

lo llenaba de un tiempo que quedó en el pasado

 

acaso era algo insólita la razón de su espera

creyendo que su rostro aún le era diferente

y surgiría de pronto como alguna quimera

 

y por tentar la búsqueda después del espejismo

narciso   que se amaba con amor impaciente

fue a buscarse en el fondo de todos los abismos

 


CASI

 

Tú no tenías nombres

y acaso para amarte

tampoco hacían falta las palabras.

 

Tú tenías dos ojos

dos pechos

y dos manos

una mitad de tacto

y otra mitad de luna

 

Y yo te amé por esa simple

necesidad de amar todos los días.

 

Pero una vez

te fuiste con el viento

y quedó solo

                        tu mitad de luna

 

 

EL INEXISTENTE

 

El que no tiene un nombre que ponerse

un hueso para roer

                                   El que anda

prestando sed para tomar sus aguas

pidiendo un ojo en que llorar su llanto

mendigando su pan con otras hambres.

El que no tiene desnudez. Y en cambio

tiene un lunes después del otro lunes.

El que se fue para volver. Y ha vuelto

            con una lluvia menos

 

El difunto

al que enterraron sin ningún cadáver

 

 

LOS POETAS

 

Los poetas se comen de nuevo su camisa.

Qué más pueden comerse mis hermanos poetas.

Qué más saben hacer si no es morirse de hambre

y morirse es un decir, es una frase hueca

Una amarga metáfora, un error de sintaxis.

            Ellos que ni siquiera tienen

            donde caerse muertos.

 

 

MURIENDO

 

el agonizante bailó un vals

sin saber que estaba agonizando

un largo y elegante vals que pretendía

derrocar lo prosaico y absurdo de la vida

bailó con una joven casi adolescente

sin que la joven tampoco supiera

que de cierta manera

estaba bailando con la muerte

y cuando el vals terminó

la suerte del hombre que bailaba

por última vez

ya estaba definitivamente echada

pero la joven tampoco sabía

entre otras cosas

que la muerte había bailado

el mismo vals hace ya tanto tiempo

con otra joven

                        como la joven del cuento

que tampoco sabía que era el último vals

que bailaba

creyó que era el primero

            la muerte es tan discreta

            y aunque la creamos indolente

                                   sabe tanto

                                   por vieja

 

 

FORTUITO ENCUENTRO

 

Y cara a cara me encontré con ella

como en un “vis a vis” inesperado

creo que llevaba un rostro diferente

que por una emergencia le prestaron

y un cuerpo hecho a medida de mi cuerpo

y una mirada que no supo dónde

poner. Una mirada tan siniestra

Pero, que nos conocimos está claro

y como dicen que el que calla otorga

pues yo no le dije que esta boca es mía

y ella rompió el silencio preguntando

por el crimen que juntos cometimos

también por el cadáver, por supuesto,

pues que si aquí lo puse no lo encuentro

y allí le contesté que en un crepúsculo

base yo mi estratégica coartada

y ella me preguntó por mi familia,

por el sobrino crápula y el tío

que vivió de “cuentero” hasta esa noche

en que se suicidó por una arpía

y yo le contesté, como en revancha,

por su quinto marido, el industrioso,

que quiso quebrar su fábrica de hielo

(una quiebra ficticia) con un fósforo,

y por su padre que cambió de sexo

para ejercer la profesión más vieja

y por su madre que colgó los hábitos

al cerrar el burdel. Y se hizo pía.

y por su hermano el incestuoso. En fin

fueron gratos recuerdos de familia.

Después nos despedimos con un beso

que ya se lo quisiera el mismo Judas.

Ella siguió de largo. Era la misma

que me indujo a estafar a tanta gente.

Muy poco había cambiado. No tenía

ya los colmillos de una vampiresa.

De mi ojo izquierdo se rodó una lágrima

digna de un cocodrilo. Eso fue todo.

 

 


 

EL VIEJO CÍRCULO

 

I

 

Duro ha sido vivir de tantos lunes.

 

En la pared donde me crucifican

oigo al martillo derrotando al clavo.

 

Y después qué vergüenza dar las gracias

si hasta el amor es un remordimiento.

 

Y después, qué tristeza

verse desnudo y con las manos huecas.

 

Y luego renacer. Y luego darse

hasta que se repita lo de siempre.

 

II

 

Nadie sabe que es el agua

hasta que no lo culpen de un ahogado.

 

Nadie sabe que es la tierra

si no lo mueven los profundos sismos.

 

Nadie sabe que es el árbol

hasta que no lo culpen de un ahorcado.

 

Nadie sabe que es pan

si no lo despedazan los hambrientos.

 

Nadie sabe que es agua, tierra, árbol, pan.

 

Nadie sabe que es nada.

 

III

 

Ardiendo entre dos polos genitales

de origen valgo, mas de origen muero.

 

Entre dos cifras dígitas me ponen.

Apareado a mi sombra

por la segunda vez estoy herido.

 

Estoy de anónimo entre mis dos nombres

y me detienen entre dos pisadas

mientras me olvidan entre dos memorias.

 

Estoy entre dos piernas y dos aguas,

sobre la tierra que me pulsa,

bajo la campanada que me llama.

 

Ardiendo estoy, me purifico y quedo

dividido otra vez en dos cenizas

hasta que en algún punto de la muerte

los extremos se toquen.

 

 

 

 

 

 

 


 



 
 
 
 
 
 
 

AUSPICIOS