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2010

Hugo Jaramillo Muñoz
María Fernanda Espinosa
Eloy Sánchez Rosillo
Isla Correyero
José Luis Díaz-Granados
Antonio Correa Lozada
Vilma Tapia Anaya
Malú Urriola
Mario Meléndez
Margalit Matitiahu
Margarito Cuellar
Víctor Cabrera
Carmina Estrada
Victoria Guerrero Peirano
Augusto Rodríguez
Ulises Estrella
Carlos Garzón Noboa
Carmen Inés Perdomo 
Nelly Córdova Aguirreo 10]>
 
 
 

Hugo Jaramillo Muñoz

 
Como creador, ha dirigido más de 20 obras de teatro con grupos  estudiantiles y obreros. Publicaciones: POESÍA  “A Vuelo de Pájaro”, “Contrapunto”, “Poesías”, “Ojo por Ojo”, “Alfabetario”, “Palabra Loco Timonel”, “De Puño y Letra”, “...y yo respondo”, “Palabras en el Laberinto”, “… y yo respondo”, “Mientras fumo”, “Poemeros”, “Isadora” y “Ell@s”.   NARRATIVA “Antes del Fuego” . “Manual para Diseño de Proyectos socioculturales”. “Guía para el análisis de textos literarios”; Coautor de “Monografía de Tungurahua” .  Es mencionado en el ensayo  de Richard W. Halperin, “Reading and writing poetry”, recomendaciones de poetas notables de diversos países, Ed. UNESCO, Paris, 2005. PREMIOS: Tercer premio en el Concurso Nacional de Poesía organizado por el Comité Patriótico pro Nacionalización del Petróleo, Universidad Técnica de Ambato, Mención Especial en los Juegos Florales, Ambato – 1982, Mención en el Concurso Nacional de Poesía organizado por la Sociedad de Escritores del Ecuador SEDE, 1991, Primer Premio  en el Concurso Nacional de Cuento y Poesía organizado por la Asociación de Empleados de la Casa de la Cultura Matriz, Quito, 1992, CONDECORACIÓN AL MÉRITO Juan León Mera” del I. Municipio de Ambato.2006, Primera Mención de Honor en la VII Bienal Nacional de Poesía “Rubén Astudillo”, Cuenca 2009.
 
Hugo Jaramillo Muñoz






Ell@s
                                                              Poesía
 2010



1ra. Mención de Honor en la VII Bienal Nacional de Poesía
Cuenca



NÜNKUI 

No es la semilla que esparce entre el follaje
ni la dádiva de su mano socavando el surco,
son sus dones
su corazón latiendo como un astro telúrico en el corazón del mundo,
es el aroma que anuncia  una historia que nunca se repite
porque es la memoria de los seres  en el linde del  albedrío,
es la multitud que se remonta hasta el instante
en que el primer fruto  aromó el lecho
en el que aguarda a plenitud la cascada de estrellas, 
trazando signos sobre la sabana verde que consolida la especie.

Es la multitud que se agiganta más allá del horizonte
donde pájaros videntes aguardan en lo profundo de sus ojos,
mientras ella rehace su misión
en cada viajero que retorna a sí mismo al final de todo exilio.



ATSUTA 

Tomó la vida de manos de su madre
como las aves toman la  piel del aire
y se infinitan ebrias de inmensidad
reconstruyendo un espacio
de alamedas  y de pasajes
donde los seres rebasan su sustancia
y conciben los momentos más profundos
más intensos
más certeros y entonces
descubrió que el universo se consume
en el espiral del desaliento y abrió  su mano 
derramando el puñado de semillas
en lo más alto en el envés de la piel transitoria
desde donde emigran  Pájaros
ebrios de luz  en medio de la noche
sin percatarse de la sabiduría
que pende  de la utopía de sus alas.




MILAY

Como sombra
en la soledad de una mazmorra
aquel  que amó la libertad como a ti misma
olvidó sonreír
o cantar
o silbar como los pájaros,
olvidó que la libertad la construyen
quienes aman a pesar de los censores
que hollaron su cuerpo
por el solo hecho de pensar,
entonces viniste Milay  acurrucada en el follaje
vibrando  en cada hoja
en cada pupila de las avecillas
que tus manos  contextuaron
entre el silencio y los barrotes.

Viniste desde hace cinco años desde tus ojos
que aprendieron que nadie puede coartar
el vuelo de las mariposas
que desataron tu ser en el espacio
ni la voz de aquellas alondras
que encendían los sueños al anochecer
ni el resplandor de las estrellas
que tu padre deslizó furtivamente en tus oídos
como el río amplio y duradero
que moja tus pies cada mañana
susurrando esta razón de sabernos
como encinas sobre la Tierra.






TRANSITO

Sus pies desnudos diseñando chaquiñanes
por los que han transitado pueblos milenarios
aprendiendo que un grano  acunado en el puño
es el corazón de la mazorca que hace historia,
sus pies desnudos  acostumbrados al barro
que el frío la soledad y la lluvia endurecen,
dibujan huellas más allá del tiempo
en lo profundo de la piel y de la espiga
que curte el sol todos los días:
Así andando por los páramos de Cayambe
desde el pajonal,
desde lo más recóndito de la piel
la bocina de su voz está diciendo:
Kari, kari, cantayari…
Kari, kari cantashun,
kari, kari  bailashun
inundando
con el  rocío de sus ojos las chuquiraguas
los cauces profundos que vienen desde su ser
y se deslizan por los llanos a pesar  de ese frío
de ese viento y de ese silencio que acompañan su ir y venir 
reuniendo
hablando
desde Pesillo, Muyurco, Chimba
buscando un rebozo para el cuerpo
y un grano de maíz para los labios.



DOLORES

Mama  Andrea Quilo  supo, cuando la paja acrecentaba su estatura indeclinable
en el resplandor de la tullpa,
que la esperanza se funda
desde  lo alto del cerro
en las bocinas que  invaden el paisaje
con su voz profunda y remota
y en la cascada de ponchos
que desborda el pajonal  hasta la siembra.

Ella advirtió esa noche de octubre
en los campos de Moyurco,
que el silencioso desvelo de su cuerpo no fue vano
cuando los ojos de Dolores se abrieron a la tierra:
Esas pupilas  apremian desde entonces
en la textura de la paja cuando azota el viento
allá en  los confines de Urco, de de Chimba y Pesillo,
desde donde se desborda su voz como un caudal
como la vida que se apaga y  se enciende
día a día a la señal convenida
signada  entre el  augurio de las aves de páramo
que advierten  que somos como la paja del cerro…
un día mil  naciendo, mil respondiendo
mil muriendo, mil renaciendo
para cubrir el mundo con ese aliento
que se yergue en la vastedad del cerro
porque siempre hay conciertos y gañanes
que han de venir para seguir
para continuar  crepitando como volcán
desde la  lástima que se vive en la montaña.

La Dolores  señora principal de los Caogango
amó y fue amada,  acunó la vida hilando
tejiendo
tostando el grano  y moliendo
uno junto al otro,
corriendo chaquiñanes unidos
en el siembra, en el deshierbe y en la cosecha
a pesar del viento
que mueve de un lado para otro sin arrancarlos,
a pesar de los hijos muertos de desolación.

Fueron juntos andando 
porque Esta es la vida
un día mil naciendo,  mil respondiendo.
una  noche mil naciendo, mil respondiendo
así está la vida  desde Changalá eterna
por que  al final del camino andado
sólo hay una pena sobre la allpa mama:
el hijo que queda sin pan ni abrigo…

…y así se extinguió su cuerpo 
como se extinguen las torcazas
planeando al infinito así  hablando
y discurriendo
así diciendo la última proclama
muero, muero, pero otros han de venir
para seguir, para continuar…



PIAF
…como una gota  en lo intricado de los sueños
se desgajó la vida rosa en un día
persistiendo entre el gentío  hija de todos y de nadie,
con sus rabietas  de vagabunda y de princesa
vaticinó Edith  larga vida para el  gorrión
presagiando la posibilidad de volar desde el asfalto
levitando en el vacío  única 
con esa transparencia de pájaro pequeño 
que se anticipa a todas las voces: 
acorde de las calles  de un país ajeno
cuenta de la gente  su crónica  profunda
y es ella huracán que se desata  en los amaneceres
desde  la pequeña materia de su cuerpo.

Desde el abismo violáceo de sus ojos salvajes
miró la vida rosa  corriendo a casa
hacia el ser amado que nunca aguarda,
pero es el diapasón vibrando
en un cuarto vacío esperando y esperando
en lo más recóndito del pecho
y es hálito que se abre y enciende
en esos amaneceres con piano y amigos.
Levitó la Piaf   
haz del tiempo hecho de voces desde recodos sórdidos
donde aprendió que el  cantar sola
es un mendigar  en medio del desastre
y buscó la calle  tejiendo alas  hacia lo humano
al borde de las cosas cuando los relojes se detienen
en la arena de los huesos.

Levitó  pequeño gorrión desde la acera solitaria
y desde entonces vuela a su destino extraño
donde la vida es más vida y canto
mientras  todos duermen  en el anverso de la sombra.

 
 

 



 
 
 
 
 
 
 

AUSPICIOS