Suscribite a nuestros boletines informativos, invitaciones, pases de cortesía y sorteo de entradas.

2010

Hugo Jaramillo Muñoz
María Fernanda Espinosa
Eloy Sánchez Rosillo
Isla Correyero
José Luis Díaz-Granados
Antonio Correa Lozada
Vilma Tapia Anaya
Malú Urriola
Mario Meléndez
Margalit Matitiahu
Margarito Cuellar
Víctor Cabrera
Carmina Estrada
Victoria Guerrero Peirano
Augusto Rodríguez
Ulises Estrella
Carlos Garzón Noboa
Carmen Inés Perdomo 
Nelly Córdova Aguirreo 10]>
 
 
 

Isla Correyero .


 
publicaciones: Lianas, 1988, Crímenes,1993, Feroces, 1999. Incluida en Las Antologías De Poesía: Las Diosas Blancas y Ellas Tiene La Palabra. Premios de Poesía: Cráter, Colección Provincia,1984, Diario de una enfermera, Premio Ricardo Molina, 1996, La Pasión, Finalista Premio Mundial De Poesía Mística Fernando Rielo, 1999, Amor Tirano, Premio Hermanos Argensola 2002. Lecturas significativas y eventos literarios: Palacio Real, Madrid, 2000, Fundación Monasterio de Yuste, 2004, Festival Poetry Internacional de Rotterdam, junto a Seamus Heaney, 2005, Cumbre Iberoaméricana, representando a Cáceres: Patrimonio de la Humanidad,  Salamanca 2008.
 
Sus poemas:
 
PONTE DE RODILLAS, TÍO
 
Ponte de rodillas y dime que no me has olvidado.
Ponte de rodillas tío y pídeme perdón.
 
Como cenizas como metal como ciruelas negras
me he transformado sobrellevando el paso de tu sombra.
Te he visto al alba con una cadena de palidez
en torno de tu inmovilidad
y he permanecido en una silla de leche y de madera
mientras te miraba la enfermedad del corazón
y el temblor respiratorio que tienes tío.
 
Violentamente  preparada y desmedida
me he levantado de mi muerte y mi deseo
para desplomarme ante tu indiferencia.
 
La cantidad de destrucción que me has causado tío
es como un saco de piedras atado
a mi brazo derecho.
 
He acumulado venganzas y pasiones que no son de este
mundo. Solitarias y desobedecidas.
 
Mitigar mi dolor es tan imposible
como una conspiración en contra tuya.
Mis enemigos
son tus más patológicos amigos.
Si trabajo es por ti tío
y tú jamás has resucitado mi trabajo.
 
Sin resurrección y sin aliento sigo
a pesar de la calcinación en que me has devorado
y hecho humo.
 
Pon distancia entre tu gris vestidura
y mi ascético espacio
y déjame respirar cruzando el mundo
 
definitivamente tío pidiéndome perdón
soltándome
como a una perra
alada.
TERMINAL
 
 
Sé que voy a morir antes del próximo invierno. Pero he sembrado las patatas, el trigo y las cebollas. Sigo dando de comer a las gallinas y a los cerdos, aunque sé que voy a morir antes de las heladas.
 
Limpio meticulosamente la casa y los corrales. Me levanto y me acuesto cada día a mi hora. Sigo haciendo la comida y el café. Me limpio los dientes después de las comidas. Sigo leyendo el periódico y cosiendo la ropa. He comenzado una bufanda y unos calcetines para el próximo otoño.
 
Salgo a la calle a hablar con los vecinos. Estoy pintando la fachada de la casa y las paredes de la casa. Me tomo las medicinas que me ha mandado el médico. Persevero en el rezo de mis oraciones.
 
He reanudado una amistad que tenía perdida. Canto de vez en cuando. Lloro de vez en cuando. He plantado las flores de mi tumba.
 
Todavía me enfado con mis hijos si no han hecho los deberes. De vez en cuando voy a la peluquería y una vez al mes voy a mirar zapatos.
 
He contratado un viaje a la ciudad de Viena y un entierro sencillo. Tengo mi cama preparada y la ropa que me pondrá el amigo que he recuperado.
 
Cada noche, pienso en las cosas que aún no he podido hacer y, si recuerdo algo, lo hago al día siguiente.
 
Creo que cuando lleguen los azules momentos del invierno, estaré todavía trabajando.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
EL CEREZO
 
 
Con su pijama azul de enfermo transparente, mi padre, desde su ventana, me señaló el cerezo floreciendo que vive en el jardín del hospita1. Me dijo: «Qué pronto se mueren las flores en nuestra península».
 
Ahora, un año después, yo estoy bajo el cerezo que está tan blanco como la sentencia de su corazón. Antes de entrar a trabajar me pongo cada día bajo su blancura y él me ofrece la majestad de su sudario.
 
Sé que dentro de unos meses cada flor del frutal será una gota roja con el brillo y el punto de la muerte.
 
Cogerán las cerezas los taxistas y los celadores más ágiles.
 
Durarán sus frutos cuatro o cinco días, y también los pájaros hambrientos de Madrid vendrán a devorar lo que contemplo ahora con la lentitud de una pena incesante.
 
Desde aquel incalculable día de la tristeza, no he podido atravesar el lugar del cerezo, sin que una conciencia iluminada me detuviera la memoria.
 
Pero ya no voy a moverme nunca más de aquí. Bajo sus ramos blancos voy a quedarme hasta la sangre de las cerezas.
 
No ha de pasar el tiempo si yo estoy vigilante. Y este árbol, guardado con mis sueños, no podrá traspasar la evolución de mi melancolía.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
ANOREXICA
 
Entre las bellas anoréxicas hay una
lanzada al aire de la muerte
elevándose.
Obstinada la austera
se cuenta las costillas y la pelvis
se duerme en pie
para no digerir.
 
La bella es sangre de esqueleto
translúcido
es aire y huevo de lo ido
de la histeria es aire
de lo fugaz
de la velocidad agujereada.
 
Tensa la hermosa
y rígida la cuerda de su cuerpo
es cáustico
vómito y nervios autoenvenenadores.
 
Es como un arco a medio enloquecer
prohibido
sedienta
hambrienta
el dibujo de su estructura
es sólo un pensamiento.
 
No hay sustancia en su máquina
es artificio de la crueldad
su libertad su boca
el estómago blanco
el recto loco de sacrificio
y éxtasis.
 
Es la bella anoréxica lujosa
que va a morir mañana
sin desayuno
con la privación de la hermosura.
 
 
 
DIARIOS DE HONOR Y GUERRA
 
Nevó ayer y anteayer. Hoy es el día 15 de febrero
del año más salvaje.
Yo estoy aquí en el campo de Auschzwitz
el que llaman de las atrocidades más eficaces
y graves de la historia.
Como enfermera pasé  trabajando
aunque no estuve delicadamente ayudando
ni aún había nacido
pero sí estuvo mi alma en otro cuerpo
observando cómo se hacían
deshaciendo muertes manipulaciones genéticas
se hacían
respirando experimentos
hice el amor y el odio
abortos ascos lágrimas
metros de agujas cráneos agujeros
en niños niñas
adultos sometidos a los mismos transplantes pruebas
nuevas medicinas de las S.S
Voilà
Necedad suplementaria es mencionar detalles vulgares
como
cuándo una oreja es oreja
o si en una nariz cabía otro orificio
abismada por el Doctor Clauberg
adoré su alba sobriedad al decidir qué técnica de esterilización
sobre mujeres hombres
observamos: (Nada ha sido dicho aún de aquello).
Llegamos demasiado pronto. Pero continuamos aquí.
Fuimos los bárbaros que pusimos ponemos
sílabas agudas en bocas de cobayas
se leyeron diccionarios chinos japoneses con química en la bioquímica
del libro de los Muertos y el Dioscórides.
Arte más ciencia dijeron es
sembrar la viruela
el cólera- Intoxicar y desintoxicar
con Phenol. Cegar. Ensordecer.
 
Quemar una divina mano orfebre violinista
Vi casos y casos de  asombroso rigor médico clínico
Nunca me involucré yo tuve
tengo una doble moral para cada pensamiento
en cuanto a belleza y arte se refiere
 
Llevé y no llevé cuentas de Economía Sanitaria
mobiliario algodón productos mortuorios
carretas de azucenas coronas bandas de registro
cabellos lentes dentaduras oro prótesis
uniformes blancos mascarillas dos gramófonos
era importantísimo escuchar sonidos
venideros del Más Allá
de Nietzsche a Wagner
o cualquier mancha humana racial
algún defecto
escuchar si es posible la succión del amor.
Al doctor Clauberg debo mi capacidad de murmullo
por Baltutz y sus doce adolescentes nacaradas.
 
 
Se escuchó la dispersión magnífica del Dante
por los altavoces de todo el pabellón
largos sonidos salidos del infierno humano
caminaban lentamente por la nieve
como pacientes aves negras iban como personas
desnudas desnutridas a ninguna estrella
fueron a la muerte.
 
Mas
con un halo de malestar al lado estaba esa columna de humo
con olor a ciclón B
y a carne semihumana
que hizo el equivocado diagnóstico de Europa
de mi germana patria deshonrada
 
Y ahora ¿qué decir al mundo? ¿Quién? ¿Por qué?
 
Si aquello fue como ir a dar
un paseo al perro...
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 



 
 
 
 
 
 
 

AUSPICIOS