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2010

Hugo Jaramillo Muñoz
María Fernanda Espinosa
Eloy Sánchez Rosillo
Isla Correyero
José Luis Díaz-Granados
Antonio Correa Lozada
Vilma Tapia Anaya
Malú Urriola
Mario Meléndez
Margalit Matitiahu
Margarito Cuellar
Víctor Cabrera
Carmina Estrada
Victoria Guerrero Peirano
Augusto Rodríguez
Ulises Estrella
Carlos Garzón Noboa
Carmen Inés Perdomo 
Nelly Córdova Aguirreo 10]>
 
 
 

Margarito Cuéllar


 
Poeta, narrador y periodista originario de San Luis Potosí, México. Ha obtenido dos premios nacionales de poesía y uno de cuento. En 2003 obtuvo el premio de Poesía de Radio Francia Internacional. Ha publicado crónicas, artículos y textos literarios en periódicos, revistas y suplementos de México, Estados Unidos, Brasil, España, Ecuador, Cuba y Colombia, países en donde también ha impartido talleres, lecturas y conferencias.
Obra reciente: Ecuatoriales (Universidad Central de Ecuador, 2006); Noticias de Ninguna Parte (Conarte, 2007); Arresto domiciliario (Aullido, 2007) y Estas calles de abril/ Saga del inmigrante (Aldus/ Universidad Autónoma de Nuevo León, 2008). El sueño de la sombra (Diáfora, 2008).
 
 
 
 
CUENTO      
 
No aburras a tu amada con flores.
Amárrala a la cama, quítale despacio las medias como si tocaras un arpa.
Rasúrale el pubis y muéstrale el espejo: las heridas se encuentran.
No digas que sus caderas son melancólicas como cena de navidad
si no festivas como vacaciones de Semana Santa.
Ahorra diminutivos;
cosa, trapo seco, reina de las Oceánidas, suena bien.
Dile que la amas la vida de un instante
que su piel es de agua y bebe de sus ánforas
líquidos tragos lentos,
que sus huesos abren el apetito, por eso la masticas.
Mastícala despacio, gozará más tus dientes.
Grítale para que escape del cuento.
Haz que vomite todos los sapos, y por las dudas,
arroja lejos esa flama verde
de príncipes caídos en desgracia.
 
 
EMPLEOS
 
Cada que pierdo un empleo un barrote se rompe, los presos aprovechan y salen tras de
[mí.
¿Qué nos espera lejos de la celda en la que fuimos cada vez más viejos?
No hay oficina que llore por nosotros.
La princesa del cuento —bailó desnuda, enfebrecida, sobre la mesa de trabajo— renunció a la alegría mucho antes que nosotros.
El reloj checador —–siempre del lado del que paga—– borra los nombres yte despide de
[la vieja familia.
Mis jefes: líderes sindicales, damas encopetadas, perfeccionistas, científicos locos
tarde o temprano me indicaron la puerta.
El que te finiquita ama en el fondo tu libertad.
Adiós, amigo, “preso estás afuera y aquí”.
Hay un tiempo en que se cambia de empleo como de amores
otro en el que ven con desconfianza tu currículum.
Dejar un empleo no es alegre ni triste.
Guarda tus diplomas, diviértete, viaja, alquila una puta joven con las bragas chiquitas y
[la sonrisa puesta.
Desnúdala con paciencia y hagan el amor con fiebre y
[desesperación sobre los billetes nuevos.
Repite la operación todas las noches. El amor da fuerzas, y un poco de felicidad no
[estorba.
 
 
LA FELICIDAD
 
No tenemos un  quinto, pero somos felices;
cuando alguien es feliz todos quieren un pedazo.
Es tanta mi felicidad, pienso invertirla a plazos o venderla en frasquitos.
Mi felicidad o las minas del rey Salomón.
Arrojo a la mesa del agiotista la cabellera de Paty Smith
los gritos de la amada a la hora del amor
la risa de los hijos
flamas ardientes del último verano;
nada conmueve al Señor del Dinero.
Guardo mis fetiches en el fondo de mi desasociego:
mi felicidad es tal que no cabe en una casa de empeño
ni en la caja de seguridad de un banco
ni en el reflejo de la tarde anaranjada.
Un perro da un mordisco a mi felicidad;
mi felicidad no es asunto tuyo, le digo
y se va moviendo la cola con un gesto feroz.
 
 
HACIENDO CUADRITOS DE HIELO CON LA REALIDAD
 
Desde que habito el zoo no vivo en casa.
Los hijos me extrañan vagamente; al menos no eres planta ni hoja de escribir, dicen.
La tortuga despierta y desdeña el alimento que esperó con avidez.
En la vida se tiene poca o mucha fe, lo que no se puede es despreciar la existencia.
Almuerzo sopa de camarones sin camarones, rodajas de buena fe.
Amo a mi fiera bajo tiernas tormentas y lentísimos soles.
Los hijos reclaman que el objeto amado tenga su edad.
Edad contagiosa, dicen, cuida tu corazón de la alegría.
Los animales no tenemos memoria: el perro me ladra como a un vendedor de biblias en inglés.
La gata vuela a los techos vecinos; para ella soy un cazador con hambre.
El pez baña su prisa en el agua turbia de migajones.
Los espíritus prácticos reducen la realidad a tener un empleo, bien o mal
[remunerado, aceptado o no por la sociedad:
regenteador de ninfas, botarga, corrector de estilos de vida, domador de animales
[fantásticos.
Las moscas, el buitre, las arañas, muestran lo tierno de la vida en la belleza de la
[fealdad.
 
 
HAY UN OLOR A LILAS Y A MUCHACHA EN TODO ESTO
 
La carne, expuesta al sacrificio, se retuerce de dolor.
Bonitas las hormigas, pero sobre todo ejemplares.
Mi amada corta rebanadas de sol, yo espanto los mosquitos.
A lengüetazos abre paso el fuego.
El viento desarticula las ramas y las pone a cantar.
Hay un olor a lilas y a muchacha en todo esto.
Sus labios contagian lo que se mueve; su piel urgente en el claro del bosque.
Por un camino de piedras se va al río.
La desnudo como quien quita la capa a una cebolla húmeda que gime si la muerdes.
Un sí se prolonga en destellos de sal. En otra vida debimos ser jinetes.
La vida fluye, Sócrates nos ladra.
 
 
SÓCRATES
 
Mi amada quiere envenenar a Sócrates;
lo hará antes que despierte el sol.
 
—Por qué tanta ira, princesa —arrójalo a los mares del desierto.
—No, quiero la espuma del sultán venido a menos,
ahogar su lloro con púas envenenadas.
 
Sócrates no es mal tipo.
No negocia con anfetaminas. No recolecta orejas
ni se coge a la mujer del vecino.
Sus ladridos: preguntas que no sabemos responder;
para eso está Dios, el Papa, el presidente,
la policía, la sociedad protectora de folósofos.
Sócrates huele a panteón, a orgía de ratas, a asamblea de pordioseros.
MI amada huele a hierbas aromáticas, a agua de manantial, a rocío de exportación.
 
 
CUBO DE HIELO EXPUESTO AL SOL
 
Muchos te quiero naufragan en túneles de miel
o pasillos sin cuerdas bucales.
Se quiebran en la osteoporosis del silencio
débiles como cubo de hielo expuesto al sol.
Algunos se rinden a la acidez de la saliva
sin franquean la hoja niquelada de los labios
se arriesgan a que el viento los arroje más allá de de los nombres.
Van solos por el mundo, desnudos como un hueso
despojados de su lírico asombro, por la corriente del dolor.
 
Qué importa si la felicidad existe o es sólo especulación financiera,
cuando los hijos se despiden una canción crece de intensidad y abre todos los labios.
 
 
BIBLIOTECAS
 
Mi biblioteca no contiene libros, acaso saltos de agua
risas océanas donde respira el mar,
herida luminosa que se quiebra, líquida forma de interpretar el mundo.
 
Mi biblioteca no tiene enciclopedias
sólo nombres de países remotos
Ninguna Parte, Babel, Aucarimántima.
 
En mi biblioteca no hay diccionarios
sólo libros en blanco ilustrados por preguntas.
 
No hay en mi biblioteca joyas de la tipografía
y sí computadoras que piensan por nosotros.
Si buscan a Dante hallarán una hoguera.
Si aspiran a un Borges se apagan los espejos
y un laberinto lleva al jardín de los senderos que se bifurcan.
No se lamenten si los pisan cuando busquen en la K de Kafka.
 
En vez de las obras completas de Eliot
un nintendo Wii:
Nietszche y su hermana se divierten
El doctor Freud en el diván de los insomnes.
 
En mi biblioteca Frankistein toma sangre de soya
y el Marqués de Sade, se arrodilla ante el amor
e implora lo perdonen por vivir la época equivocada.
 
En mi biblioteca no hay libros, sólo contenedores de sueños,
manuscritos sobre barras de hielo, obras selectas del fuego,
antologías del aire.
 
 
CIUDADES
 
Ciudades fortificadas por murallas de sueños.
 
Comala: muertos emparientan con muertos,
resucitados con resucitados.
En Luvina el aire seca la memoria
y el sol protagoniza la opereta del diablo.
 
Gomorra: pasada la noche la rumba sigue:
pericos de alas falsas, ninfas en la niebla,
apuestan al amor la vida de un instante.
 
Sodoma: Placer esquina con Dolor.
Viajero, si vas de la región más transparente al Leteo
conserva este muestrario de capitales de bolsillo.
¿Qué fue de Troya y los últimos días de Pompeya?
¿Y Tunja, ciudad de los Poetas?
¿Y Bogotá la Horrenda y México la Infame?
 
Planos de ciudades a las que el que entra no sale.
Migajones de pan devorados por las hormigas.
 
 
PAÍS
 
Estamos un poco nerviosos por la situación de la patria
y a diario dañamos la capa protectora de los sueños.
 
 
POEMA PARA FORMAR UN RÍO
 
Donde rujan los leones su ira.
Juan Manuel Roca
 
Con la saliva que gastan mis enemigos
para injuriarme
construyo un río
en el que navego por las noches
con sus novias o sus hermanas.
 
Con las piedras que me lanzan
construyo la casa
en la que vivo como un rey.
Si las pedradas siguen
haré un condominio, lo venderé y seré rico
mientras ellos ejercen su derecho
a patalear de envidia.
 
Con las balas que me disparan
construyo un árbol de pólvora:
al encenderlo se forma la vía láctea.
 
Con las palabras que me arrojan
escribo mis libros;
si se dan cuenta
que en vez de enemigos
son mis mejores publicistas
exigen regalías.
 
Agotado su almacén
de palabras, balas, piedras
me declaran poeta nacional.
 
Yo vivo
escribiendo poemas en servilletas
de chulo por la calles
de una ciudad que ni siquiera es mía.
 
Cuando mueran
sentiré que algo me falta.
 
A Jotamario de Cali
 
 
 

 
 

 



 
 
 
 
 
 
 

AUSPICIOS